Mi nombre es Alejandro. Desde hace más de 5 años me desempeño como Productor Asesor de Seguros, y ya hace un tiempo me especialicé en seguros de consorcios.
Esta decisión nació de mi propia experiencia y preocupación como copropietario.
Cuando comencé este camino no me conformé con la capacitación teórica de los manuales de las compañías; necesitaba experiencia real. Por eso, decidí empezar a analizar pólizas de edificios y así es como arranqué con el mío.
Le pedí a la administradora que me pasara la póliza y, después de insistir un poco, pude hacerme con una copia.
Al analizarla, me encontré con una serie de irregularidades graves que, más tarde, entendería que no eran un hecho aislado, sino un patrón sistémico en la mayoría de los edificios.
Algunas cosas que observé:
🔹El tomador del seguro era otro consorcio; la administración, por error, envió el cuit de otro edificio al momento de solicitar la emisión de póliza.
🔹Segundo, igual de grave, la póliza estaba impaga; “solo por unos días me dijo la administradora”
🔹Tercero, lo que aún hoy sigo observando y mucho, la suma asegurada para el riesgo incendio era MINÚSCULA.
Esta era tan baja que, en caso de un siniestro, el seguro solo iba a cubrir el 35% del costo de reconstrucción.
El diagnóstico fue claro: junto a mis vecinos estábamos a un infortunio de perderlo todo; lo más grave es que no éramos conscientes de ello y la administradora parecía que tampoco.
Entendí que era una cuestión de desconocimiento, muchos administradores le confían el seguro del edificio al mismo que le asegura el auto y, ojo, eso no está mal si quien le asegura el auto, también sabe de consorcios.
La realidad es que a la gran mayoría nunca le explicaron conceptos básicos, convirtiendo su ignorancia en un riesgo claro para los consorcistas del edificio que administran.
Al diseñar una póliza de consorcio se debe empezar de mayor a menor; primero, evaluar correctamente los riesgos catastróficos —como incendio, que afecta al 80% del edificio— y la Responsabilidad Civil (accidentes en ascensores, piletas, etc.).
Ignorar esto expone al consorcio a eventos graves que ninguna recaudación de expensas extraordinarias podrá compensar.
Las estadísticas lo confirman: 8 de cada 10 edificios están mal asegurados, precisamente en estas coberturas claves.
Ver que este patrón de errores y coberturas insuficientes se repetía una y otra vez me impulsó a crear Consorcio Seguro.
Mi propósito es claro: que los administradores y sus consorcios tomen consciencia de que la contratación de la póliza no es un mero trámite para cumplir con la normativa, sino una oportunidad de proteger su patrimonio de una forma responsable.
PD: si en algún momento tenes alguna duda en relación a seguros, seas o no mi cliente, consultame, que con mucho gusto y predisposición te voy a contestar.
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